En el ámbito sucesorio español, existen varias formas de otorgar testamento, y una de las menos conocidas es el testamento cerrado. Aunque hoy en día es poco habitual, esta modalidad puede ser muy útil para quienes desean mantener en secreto el contenido de sus últimas voluntades hasta el momento de su fallecimiento.
En este artículo veremos qué es, cómo se otorga y en qué situaciones puede ser la opción más adecuada.
¿Qué es un testamento cerrado?
El testamento cerrado es aquel en el que el contenido permanece secreto hasta después del fallecimiento del testador. El documento se presenta al notario cerrado y sellado, sin que este conozca lo que está escrito.
El notario da fe de que ha recibido el testamento en sobre cerrado y lo conserva, pero no revisa ni corrige el contenido.
Cómo se otorga un testamento cerrado:
1. Redacción del testamento: Puede escribirlo el propio testador o un tercero bajo sus instrucciones. Debe estar firmado por el testador en todas sus hojas.
2. Presentación al notario: El documento se introduce en un sobre cerrado y se entrega al notario, quien levanta un acta de otorgamiento en la que certifica que el testador le ha entregado el sobre como su testamento.
3. Custodia: El notario conserva el sobre o lo entrega al testador para que lo guarde. En cualquier caso, se inscribe en el Registro de Últimas Voluntades.
4. Apertura tras el fallecimiento: Una vez que el testador muere, el notario abre el sobre, verifica su validez y procede a su protocolización.
Ventajas del testamento cerrado:
– Confidencialidad absoluta: El contenido solo se conoce tras el fallecimiento, protegiendo la privacidad del testador.
– Protección frente a presiones: Si el testador teme influencias externas, esta modalidad evita que terceros conozcan el contenido antes de tiempo.
– Seguridad jurídica en la custodia: Aunque el notario no lee el contenido, el hecho de que lo reciba y selle da garantía de que existe y está protegido.
Inconvenientes del testamento cerrado:
– Mayor riesgo de nulidad: Como el notario no revisa el contenido, si hay errores formales o de redacción, el testamento puede ser inválido.
– Menos uso en la práctica: La mayoría de las personas optan por el testamento abierto, más seguro y sencillo.
– Coste similar al abierto pero con más riesgos: No hay ahorro económico respecto a otras modalidades.
¿Cuándo conviene un testamento cerrado?
Puede ser una buena opción si:
– Quieres mantener tu voluntad en secreto hasta el último momento.
– Tienes disposiciones delicadas o personales que prefieres no revelar en vida.
– Confías en que la redacción del documento es correcta y conforme a la ley.
– Has contado con la supervisión de un abogado antes de redactarlo.
Consejos si eliges esta modalidad:
– Asesórate previamente con un abogado especializado en sucesiones.
– Cumple estrictamente los requisitos legales de forma y firma.
– Considera dejar instrucciones sobre dónde se guarda el testamento si no lo custodia el notario.
– Guarda copia personal en lugar seguro.
Conclusión:
El testamento cerrado es una herramienta útil para quienes priorizan la confidencialidad y quieren proteger sus últimas voluntades hasta el final. Sin embargo, requiere especial cuidado en su redacción para evitar nulidades.
En la mayoría de casos, el testamento abierto sigue siendo la opción más segura, pero el cerrado tiene su lugar en circunstancias específicas.